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Las emociones. Human decoding

Las emociones… ¿amigas o enemigas?

Un día mi profesor y mentor  Thomas Hertlein, fundador de “Human Decoding”, me dijo:  “Luisa, las emociones no son buenas ni malas, simplemente es nuestra forma de interpretarlas y actuarlas lo que hace la diferencia…”

Esta definición me gustó especialmente, ya que durante muchos años había pensado que había emociones positivas y otras negativas.

Con esta nueva definición he podido experimentar que las emociones no son ni buenas ni malas, simplemente son necesarias para sobrevivir.

Para comprenderlo un poco más, me gusta mucho el siguiente ejemplo:

Imagina que una de estas emociones llamadas “negativas” es como un cuchillo.

Algunos de nosotros enseguida asociaremos cuchillo con hacer daño a alguien y rápidamente puede ser que intentemos por todos los medios eliminar el cuchillo de nuestra vida (es decir, intentaremos no conectarnos conscientemente con esta emoción “negativa”). Otros en cambio puede ser que piensen en un cuchillo como una herramienta imprescindible para poder cortar los alimentos y que nos ayuda a comer mejor… y, honestamente, la vida sería un poco más difícil si no existieran los cuchillos.

El cuchillo para mi no es ni bueno ni malo, es la forma como yo lo utilizo lo que hace la gran diferencia. Y así son para mi las emociones.

Pero… ¿qué es exactamente una emoción?

Etimológicamente, viene del término latino que significa “movimiento o impulso” es decir aquello que te mueve.

Biológicamente las emociones son unas químicas que desarrolla nuestro cerebro como una respuesta de adaptación y supervivencia al entorno o las circunstancias que estamos viviendo.

Y según nuestra forma de vivir, expresar o actuar las emociones, estas químicas afectan de una forma u otra a nuestro cuerpo (y a los dientes y encías como una parte más de nuestro cuerpo), ya que no todos los humanos las vivimos o expresamos de la misma forma por nuestra historia familiar, cultural y personal.

 

¿Cómo expresas tú tus emociones?

Por ejemplo: el enfado, los celos, la pasión, etc.

 

Y, ¿por qué una dentista habla de todo esto?

Porque para mi, nuestra forma de expresar las emociones puede afectar a nuestros dientes y encías.

Según nuestra historia personal, familiar y cultural las podemos expresar de diferentes formas: moviéndonos, hablando, bailando, gritando, llorando, sintiendo…

Pero también podemos hacerlo de otra forma, cuando por ejemplo creemos que una determinada emoción es “negativa” y no queremos sentirla , o simplemente es “demasiado” para nosotros. En estos casos es nuestro querido cuerpo, a través nuestro cerebro inconsciente,  quien toma el mando, como diciendo: Tu no te preocupes, yo lo manejo y así tu puedes seguir con tu vida.  Y lo expresa a su manera…

una inflamación (de encías), un dolor (de muelas), una pérdida (de un diente), una separación (de dientes), una fractura (de un diente), una muerte (de un nervio) etc.

Te invito a descubrir con  “Human Decoding” qué mensajes está expresando tu cuerpo a través de tus dientes y encías.


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